Las diferencias entre Perito, Experto y Testigo

En un juicio pueden intervenir un gran número de perfiles. Por un lado, el juez y los letrados, pero también los afectados, testigos y finalmente los peritos.

Sabemos que los Peritos son expertos, pero ¿es lo mismo una cosa que la otra?

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Perito vs Experto

Un error universalmente cometido, es entender que un Experto es un Perito, y viceversa. Veremos a continuación que no es así:

  • Un experto es un profesional con amplios conocimientos sobre un área concreta.
  • Un Perito es un experto, que además del dominio técnico, dispone de amplios conocimientos sobre el funcionamiento de los juzgados y de los requisitos de todo informe pericial.

Es decir, un Perito es un experto, pero un experto no tiene por qué ser Perito.

Perito vs Testigo

Un Perito actúa en el juzgado en calidad de testigo. Cabe recordar los 2 tipos de testigos que nos podemos encontrar:

  • Testigos comunes. Disponen de información de primera mano sobre los hechos acaecidos.
  • Peritos (o testigos expertos). Dan su opinión sobre aspectos que requieren conocimiento especializado, y que pueden ser útiles para conseguir un veredicto justo.

En realidad, ambos testigos son muy similares, ya que expresan su opinión subjetiva a partir de las pruebas existentes o información recabada por ellos mismos. Así, el trabajo de un Perito no es entrar en los juzgados en calidad de experto, sino en calidad de testigo.

Es decir, cuanto más se comporte un Perito como cualquier otro testigo, mayor será la credibilidad que pueda tener. Alejándose de toda relación personal con su cliente, que pueda hacer pensar que el informe que se realiza es falso o exagerado, para ayudar a quien nos contrata.

Debemos tener en cuenta el volumen de información y datos que un juez recibe en un procedimiento. Por tanto, en unas pocas horas tiene que:

  • Filtrar las afirmaciones en el informe
  • Reconocer distorsiones
  • Evitar mailterpretaciones

Por lo que puede debemos ponérselo fácil si queremos que nos tome en consideración.

Errores al entender la labor del Perito y sus consecuencias

Recientemente, en un caso de negligencia médica, participó como Perito una verdadera “estrella” de su especialidad, reconocido por su labor profesional. Se trataba de una persona con uno de los mejores currículums en cuanto a formación, conferencias y charlas… una verdadera celebridad.

Sin embargo, en la sala dio la impresión de ser una persona arrogante, orgullosa y desagradable.

El cliente suele ser el último en saber –y demasiado tarde- que el Dr. Rockstar, a quien pagan una pequeña fortuna para tenerle de su lado, en realidad lleva a cabo una intervención que puede hasta ser perjudicial para su caso.

En realidad, puede ser que necesitara alguien más Perito, y menos experto.

 

Sin embargo, hay creencias de los jueces, que pueden condicionar la labor pericial:

  1. Los jueces creen que los demandantes/demandados siempre pueden presentar un Perito que respalde sus argumentos.
  2. Un Perito de parte presentar informes periciales parciales, tergiversados para favorecer a sus clientes
  3. La credibilidad debe ganarse en la sala

Así, por el mero hecho de ser experto, no se adquiere la calificación de Perito, ni aunque haya sido contratado para participar en un juicio. Más bien al contrario:

Los jueces oponen resistencia a creer al experto, sobre todo si ha sido contratado por una parte. Por lo que hay que trabajar para ganarse la confianza.

Así, debemos restar importancia a la faceta experta de los Peritos. Que, si bien es necesaria, también es indiferente para los jueces. Ya que, actualmente, a priori no tienen fe en que lo que dicen sea verdad.

La psicología del juez y la CONFIANZA en el Perito

En primer lugar, es fundamental comprender que, los jueces, si bien no se fían especialmente de los peritos de parte, sí les gusta las personas que pueden ayudarlos a comprender hechos complejos de un caso.

En el caso de los jurados populares es aún más grave, ya que, si poseen amplios conocimientos del tema en litigio, pueden haber sido excluidos por incompatibilidad. Por tanto, necesitan toda la ayuda existente para entender el caso.

A continuación mostraremos unas pautas, para conseguir una mayor credibilidad durante un juicio:

 

Ilustra, no defiendas.

En otras palabras, el objetivo a conseguir por un Perito es ser reconocido en el juicio como un excelente testigo, y no como un experto con impresionantes credenciales.

El mero hecho de tener un Perito no significa nada más que eso. De hecho, aún es necesario ganar el careo entre Peritos para que se considere nuestro testimonio. Y éste no lo ganan las credenciales, sino el que parezca más creíble y eficiente.

La peor forma de defender un argumento, es aferrarse al mismo, e intentar defenderlo como si fuera una verdad inmutable. La verdad debe mostrarse como es, sin sentimientos y sin apego por la misma. En caso de que tengamos que matizar nuestras conclusiones en la sala, no tenemos que tener problemas en reconocer que pueden ser imprecisas en ciertos aspectos.

 

Mejor un buen Maestro que un gran Profesional

Los mejores maestros no son aquellos que tienen más conocimientos, sino lo que mejor saben transmitirlos a los demás.

Los buenos maestros (y buenos peritos), usan un lenguaje claro y sin ambigüedades, con metáforas y analogías que ilustran las ideas perfectamente. Consiguiendo que permanezcan en la cabeza del juez y de los otros miembros de la sala.

Para lo que puede ser interesante utilizar gráficos y medios visuales bien realizados, para mejorar la comprensión.

El proceso de presentación en un juicio, comprende las 3 siguientes fases:

  1. Explicar la metodología que se suele emplear para analizar e investigar casos similares. Por ejemplo, estudio de los protocolos médicos adecuados en un caso similar (“lex artis”), o toma de muestras en pericial de arquitectura.
  2. Guiar al juez, paso a paso, sobre las argumentaciones que llevan a las conclusiones. En el caso de la pericial médica, lo que puede significar el estado del paciente en relación con el protocolo, y la adecuación (o no) al mismo.

(Encuentros en) La 3ª fase pericial

La labor pericial no termina con la labor docente, en la que ilustra a los demás miembros de la sala. Hay otra situación importante que tiene que afrontar: el interrogatorio del oponente (y el careo entre peritos, si se da).

Es importante que el Perito sea lo más aséptico posible, dejando las emociones de lado y no mostrando enfado, alegría, arrepentimiento, etc. hacia el abogado contrario. Sin embargo, no debemos de dejar de ser como somos, ya que mostrar personalidad da realismo a la intervención.

Es frecuente que gente extrovertida y segura, se convierta en tímidos e inseguros cuando la otra parte les interroga.

Los jueces lo notan, pero el abogado contrario lo huele, como un tiburón huele la sangre. Lo mismo ocurre cuando detecta que el Perito actúa como defensor de la parte, y puede conseguir que la credibilidad caiga a ojos del juez.

Como pautas generales que ayudarán al Perito en el interrogatorio, están:

  • Hacer contacto visual con el juez. Ya que puede sentir que no se dirigen a él, y puede dejar de prestar atención.
  • Grábate en vídeo y visualiza una y otra vez la deposición, de cara a prepararnos para el momento del juicio. Busca, específicamente, gestos inapropiados, expresiones faciales, y acciones inconscientes que nos hagan parecer intranquilos.

La ratificación judicial, la última y mejor oportunidad para evitar un mal resultado

Es importante que exista una comunión perfecta entre el perito y la dirección letrada, de forma que se puedan pulir pequeños defectos y potenciar las virtudes de cara a la ratificación judicial.

Puede que la otra parte tenga el caso perdido, y se juegue la última carta a desacreditar el testimonio del perito. En ese caso, debemos estar preparados, y haber practicado para enfrentarnos a cualquier escenario posible.

La actuación del Perito en la ratificación está directamente relacionada con las posibilidades de la otra parte en el juicio. Cuanto mejor adopte el papel de testigo, más probable es que el caso se resuelva términos favorables a los intereses de nuestro cliente.

Así, elegir al Perito adecuado y tomarse tiempo en la preparación del caso, puede ser una muy buena idea.

No es la faceta de experto la que dará valor a la ratificación, sino la de testigo.

RECOMENDACIONES

RECOMENDACIÓN 1

Como se ha dicho antes, no se refiera nunca al Perito como “el experto” en el juzgado, ya que entraña conceptos que no gustan en este ámbito. Deben referirse a ellos como:

Resaltando su formación, carrera o experiencia.

 

RECOMENDACIÓN 2

No es conveniente que el abogado, al llamar a declarar al perito, le pregunte de forma exhaustiva:

  • En qué Universidad se formó
  • Qué le llevó a especializarse en esa rama
  • Etc.

En contra de lo que se pueda pensar, no se consigue calificar al Perito, si cimentar su credibilidad. Con estos discursos, se eliminan toda la curiosidad del juez por lo que el perito pueda aportar.

Lo adecuado es comentar resumidamente, por qué vale la pena escuchar a este Perito y no a otro. Para, acto seguido, entrar en materia y ayudar a comprender los hechos en litigio.

Las diferencias entre Perito, Experto y Testigo
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